La primera vez nunca se olvida
Estás en el Parque Gallarza o en casa, tu hijo se da un golpe pequeño o tiene una rabieta porque quiere un juguete. Empieza a llorar con fuerza, pero de repente, el sonido se corta. Abre la boca, el aire no entra, su cara cambia de color y, durante unos segundos que parecen horas, se queda flácido o rígido en tus brazos.
En La Rioja lo llamamos coloquialmente "quedarse privado". El término médico es espasmo del sollozo. Aunque la escena es digna de una película de terror para cualquier padre o madre, la ciencia es clara: es un fenómeno benigno, involuntario y con un final predecible: el niño vuelve a respirar por sí solo en segundos.
¿Qué está pasando realmente en su cuerpo?
Según la Asociación Española de Pediatría (AEPED), los espasmos del sollozo afectan aproximadamente al 5-7% de la población infantil sana. No son ataques de epilepsia, no son una forma de manipulación consciente y no causan daño cerebral.
Se producen por una respuesta refleja del sistema nervioso autónomo ante un estímulo brusco (dolor, susto o frustración). Existen dos tipos principales:
1. Espasmo Cianótico (El más común)
Ocurre tras un enfado o rabieta. El niño exhala todo el aire, se pone morado o azulado (cianosis) y pierde el conocimiento brevemente. Es una apnea espiratoria involuntaria.
2. Espasmo Pálido
Menos frecuente. Suele desencadenarse por un susto o golpe súbito. El niño se pone muy pálido, suda y puede quedarse flácido. Se debe a una respuesta del nervio vago que ralentiza el ritmo cardíaco momentáneamente.
¿Qué hago hoy si ocurre? Guía de acción rápida
Mantén la calma (aunque sea difícil)
Tu hijo no está sufriendo dolor durante el espasmo. Si tú entras en pánico y gritas, cuando él recupere la consciencia se asustará más, favoreciendo un nuevo episodio por estrés emocional.
Seguridad física ante todo
Túmbalo de lado en el suelo (posición lateral de seguridad) en una zona despejada. Evita que se golpee la cabeza si se queda flácido o tiene alguna sacudida muscular (que puede ocurrir y es normal).
NO hagas maniobras peligrosas
No le metas los dedos en la boca, no le sacudas, no le rocíes con agua fría y no le des golpes.
Espera y cronometra
Suelen durar menos de 60 segundos. En cuanto el cerebro detecta que el nivel de oxígeno baja mínimamente, envía una orden automática de respirar. El niño dará una bocanada de aire y despertará.
El error que cometemos todos: La permisividad
Es el problema post-espasmo más común en las familias de Logroño. Como nos hemos asustado tanto al verlo "privado", la siguiente vez que el niño pide algo (un caramelo antes de comer, no querer ponerse el abrigo para ir a Dreams), cedemos por miedo a que vuelva a ocurrir.
¿Cuál es el riesgo? Que el niño aprenda, de forma inconsciente, que sus rabietas tienen un poder absoluto. Los espasmos son involuntarios, pero la gestión posterior de los límites debe ser la misma que con cualquier otro niño para evitar problemas de conducta a largo plazo.
¿Cuándo debemos consultar al pediatra?
Aunque el 90% de los casos son benignos, debes pedir cita o acudir a urgencias si:
- Es el primer episodio (para descartar otros problemas).
- Los espasmos ocurren antes de los 6 meses de edad.
- La recuperación tarda más de un minuto.
- Hay movimientos convulsivos rítmicos y prolongados.
Un mensaje de tranquilidad
En Dreams CEI estamos acostumbrados a acompañar todas las fases del desarrollo infantil. Si tu hijo tiene tendencia a estos episodios, infórmanos. Nuestras educadoras mantienen la calma, protegen al niño y saben exactamente cómo actuar. Lo más importante es que sepas que, alrededor de los 4 o 5 años, estos espasmos desaparecerán para siempre por la propia maduración de su sistema nervioso.
🎥 Explicación clara sobre los espasmos del sollozo: qué son, por qué ocurren y cómo actuar.