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Salud Maternal y Postparto

Fisioterapia de suelo pélvico: Por qué todas las madres deberían hacer una valoración tras el parto

Nace el bebé y toda la atención médica, familiar y social se centra en él. Pero, ¿qué ocurre con el cuerpo de la madre? Descubre por qué escapar unas gotas de orina al reír no es normal, por qué la cesárea no salva tu periné y cómo una valoración a tiempo puede cambiar tu calidad de vida presente y futura.

"He sido madre hace tres meses. El pediatra dice que el bebé está perfecto, pero yo no me reconozco. Siento peso en el bajo vientre al pasear por el Espolón, me da pánico estornudar por si me hago pis y las relaciones sexuales me resultan dolorosas".

Esta situación es el día a día de muchísimas mujeres en Logroño y en todo el mundo. Durante décadas, la sociedad ha normalizado que el cuerpo de la mujer quede "dañado" tras la maternidad como si fuera un peaje obligatorio. "Es normal, has tenido un hijo", es una frase que la ciencia actual, la medicina y la fisioterapia especializada rechazan rotundamente. No, no es normal, y sí, tiene solución.

¿Qué es exactamente el suelo pélvico y qué le ocurre en el embarazo?

Para entender por qué necesitamos rehabilitar esta zona, primero debemos visualizarla. El suelo pélvico no es un solo músculo, sino un conjunto complejo de músculos, ligamentos y fascias que cierran la cavidad abdominal por su parte inferior. Imagina una especie de hamaca elástica que se engancha desde el pubis (hueso frontal) hasta el coxis (final de la columna).

Esta hamaca tiene tres funciones vitales:

  • Sostén: Mantiene en su sitio y contra la gravedad a los órganos pélvicos (vejiga, útero y recto).
  • Continencia: Controla los esfínteres para que la orina, los gases o las heces solo salgan cuando nosotros lo decidimos.
  • Función sexual y reproductiva: Permite unas relaciones sexuales placenteras y sin dolor, además de jugar un papel fundamental durante el canal del parto.

Durante el embarazo, independientemente de cómo acabe naciendo el bebé, esta hamaca sufre una agresión biomecánica constante. A medida que el bebé crece, el peso que soporta el suelo pélvico aumenta drásticamente (sumando el peso del bebé, la placenta y el líquido amniótico). Además, el cuerpo de la mujer segrega una hormona llamada relaxina. Su función es ablandar los ligamentos para permitir que la pelvis se abra durante el parto, pero como efecto secundario, vuelve a esa "hamaca" mucho más laxa y vulnerable al peso.

Madre abrazando a su bebé recién nacido en un ambiente tranquilo

El gran mito: "Yo tuve cesárea, mi suelo pélvico está intacto"

Este es uno de los mitos más extendidos en las consultas ginecológicas. Muchas madres que han dado a luz por cesárea (ya sea programada o de urgencia en el Hospital San Pedro) asumen que, al no haber paso del bebé por el canal vaginal, su musculatura íntima no ha sufrido. La evidencia médica nos dice que esto es rotundamente falso por dos motivos principales:

  1. El peso de los 9 meses: Como hemos explicado, el suelo pélvico ha estado soportando una sobrecarga enorme durante casi 40 semanas, bajo el efecto de la relaxina. Esa hamaca ya se ha dado de sí, haya habido parto vaginal o no.
  2. La cicatriz abdominal: La cesárea es una cirugía mayor. Para sacar al bebé, el cirujano debe atravesar piel, grasa, fascias, separar la musculatura abdominal y abrir el útero. Esa cicatriz, al curar, puede generar adherencias (tejidos que se pegan internamente limitando el movimiento). Como el abdomen y el suelo pélvico trabajan en equipo (forman un cilindro llamado CORE), un abdomen que no funciona bien por una cicatriz rígida derivará la presión hacia abajo, dañando el suelo pélvico a medio plazo.

Importancia clínica

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) insiste en que la atención postparto debe ser integral. Tratar la cicatriz de la cesárea mediante fisioterapia especializada es crucial para evitar dolores crónicos pélvicos, de espalda y problemas de continencia futuros.

Signos de alarma: ¿Qué es normal y qué NO lo es?

La regla de oro es sencilla: ningún dolor, escape o incomodidad es normal si persiste más allá de las primeras semanas del puerperio (la cuarentena). Si notas alguno de estos síntomas, tu cuerpo te está pidiendo a gritos una valoración funcional:

Incontinencia urinaria o fecal

Escapar unas gotas al toser, estornudar, reír, saltar o correr (incontinencia de esfuerzo). O tener una necesidad repentina e inaguantable de ir al baño, sin llegar a tiempo a meter la llave en la puerta de casa (incontinencia de urgencia). Ningún nivel de escape es aceptable ni debe ser normalizado usando compresas de por vida.

Sensación de peso o bulto

Sentir que "algo se cae" por la vagina, pesadez al final del día o notar un bulto al lavarse. Esto puede ser un indicio de prolapso (el descenso de la vejiga, útero o recto). Detectarlo a tiempo con fisioterapia puede evitar una intervención quirúrgica en el futuro.

Dolor en las relaciones sexuales

Médicamente llamado dispareunia. Puede deberse a una cicatriz de episiotomía o desgarro que está rígida o adherida, a una tensión excesiva en la musculatura vaginal como mecanismo de defensa, o a la sequedad extrema que a veces acompaña a la prolactina durante la lactancia materna.

Diástasis abdominal

Es la separación de los músculos rectos del abdomen (la famosa "tableta de chocolate"). Si meses después del parto tu tripa sigue abultada, o notas un hundimiento en la línea media del abdomen al hacer esfuerzos, necesitas rehabilitación abdominal para devolver la competencia a tu faja natural.

¿Por qué los famosos "Ejercicios de Kegel" no siempre son la solución?

El consejo generalista más peligroso y frecuente que recibe una madre en el postparto es: "Haz muchos Kegel" (ejercicios de contraer y relajar la vagina). Sin embargo, recetar ejercicios de Kegel sin una valoración previa es equivalente a recetar gafas sin medir las dioptrías.

Existen dos situaciones principales en las que un suelo pélvico falla tras el parto, y requieren tratamientos opuestos:

  • Suelo Pélvico Hipotónico (Debilidad): La musculatura está flácida, débil, como una goma elástica dada de sí. No tiene fuerza para cerrar los esfínteres o sujetar los órganos. Aquí, los ejercicios de fuerza tipo Kegel o el uso de bolas chinas (bajo supervisión) SÍ pueden estar indicados.
  • Suelo Pélvico Hipertónico (Exceso de tensión): Ocurre con muchísima frecuencia tras un parto traumático, cicatrices (episiotomía) o dolor. El cuerpo, para protegerse, genera una contractura permanente en la vagina. El músculo está tenso, acortado y exhausto. Si a este músculo agotado le mandas hacer ejercicios de Kegel (más contracción), aumentarás el dolor, empeorarás la contractura e incluso agravarás la incontinencia. En este caso, el tratamiento requiere masaje perineal, relajación, calor y terapia manual por parte de la fisioterapeuta.
Mujer haciendo ejercicios de estiramiento y recuperación postparto

¿En qué consiste realmente una valoración de fisioterapia pélvica?

Muchas mujeres retrasan esta cita por pudor o desconocimiento. Una consulta con un fisioterapeuta especialista en uroginecología es un espacio seguro, íntimo y profundamente respetuoso.

Una sesión de valoración completa suele incluir:

  1. Anamnesis detallada: Te preguntarán sobre cómo fue tu embarazo, el tipo de parto (fórceps, ventosas, pujos, horas de dilatación), síntomas actuales, hábitos de micción y defecación.
  2. Valoración postural y diafragmática: Cómo respiras y cómo está tu postura. A menudo, el dolor pélvico viene de una mala postura al dar el pecho o coger al bebé.
  3. Valoración del abdomen (CORE): Medición ecográfica o manual de la diástasis recti y testaje de la competencia abdominal (¿se abomba tu tripa cuando toses?).
  4. Valoración intracavitaria (vaginal): Es un tacto vaginal suave y clínico. La fisioterapeuta valorará el tono basal (¿hay contracturas?), la fuerza muscular, la resistencia, los reflejos perineales, y el estado de cicatrices internas o externas.
  5. Ecografía funcional (en algunos centros): Para ver en directo y a través de una pantalla cómo se comportan tus músculos al contraer o al toser.

Cuándo acudir a un especialista y volver al deporte en La Rioja

El momento ideal para realizar la primera valoración de fisioterapia de suelo pélvico es una vez pasada la cuarentena (semanas 6 a 8 tras el parto), cuando el tejido ha cicatrizado inicialmente y el ginecólogo te ha dado el alta obstétrica. Sin embargo, nunca es tarde; si hace dos años que diste a luz y presentas síntomas, la fisioterapia sigue siendo tu primera línea de tratamiento.

Sobre el deporte: Es vital entender que ejercicios de alto impacto (correr por el parque de La Grajera, CrossFit, saltos a la comba, pádel) o abdominales clásicos tipo "crunch" están totalmente contraindicados en el postparto temprano. Estos ejercicios generan una presión intrabdominal enorme que tu suelo pélvico en recuperación no puede amortiguar, aumentando el riesgo de prolapso. La reincorporación deportiva debe ser progresiva, guiada y autorizada por tu fisioterapeuta tras asegurar que tu faja abdominal vuelve a ser competente.

En nuestra comunidad, existen excelentes profesionales colegiados especializados en la salud de la mujer. Invertir en esta valoración es invertir en tu salud a largo plazo, para poder jugar, correr y saltar con tu hijo sin miedo, molestias ni limitaciones.

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