
Botellas con agua, purpurina, arroz o botones que se mueven despacio. Para mirar, agitar, escuchar… y para calmarse cuando hace falta.
Ver caer la purpurina lentamente relaja la mirada y el cuerpo: por eso la llamamos botella de la calma. Las botellas de sonido (arroz, cascabeles) invitan a agitar y escuchar. Tu peque puede usarlas solo cuando necesita calmarse, sin que nadie le diga cómo.
Marca lo que ya tienes preparado.
“Shake it… and watch. Slow, slow…”
Botellas pequeñas y ligeras para rodar y perseguir gateando.
Agitar, escuchar y comparar sonidos.
Usar la botella de la calma como rincón de emociones: «¿cómo está tu botella? ¿Y tú?».
Seguridad: Sella siempre el tapón con pegamento fuerte y revisa las botellas a menudo: el contenido no debe salir nunca.

Juego, naturaleza, inglés natural y dos educadoras por aula.
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